Gracias al centro deportivo El Perú de Cáceres

Los últimos años he vivido en Cáceres, una ciudad fantástica donde se mezcla lo tradicional con lo nuevo de una forma excepcional. A mi me gusta hablar siempre de “la gran dicotomía”: convive una ciudad histórica junto con uno de los centros de cirugía de referencia a nivel internacional. Fijaos que digo “gran”, porque me parece el camino idóneo: mantener tradiciones que permitan conocer la historia de una ciudad y sus gentes y, a la vez, romper de forma muy marcada hacia adelante con una innovación brutal, pionera.

Pero hace unos meses me tuve que trasladar al sur, a Villanueva de la Serena, que es donde resido ahora y creo que residiré por mucho tiempo. Llevo tiempo queriendo escribir este post, porque dicen que te das cuenta de lo que tienes cuando lo pierdes… esto ocurre. Yo echo de menos un gimnasio de calidad, de los buenos, de estos con profesionales en cada rincón y unas instalaciones completas y cómodas que te permitan realizarte a nivel deportivo.

Echo de menos muchas cosas de Cáceres, muchas… Villanueva de la Serena no deja de ser un pueblo, y encima me tengo que cruzar casi cada semana al Gallardo, a este de la diputación de Badajoz, que camina con un aire de grandeza… En fin, que Cáceres es mucho Cáceres, no hay muchas ciudades así de buenas para vivir. Pero aparte de echar de menos esos paseos por la parte antigua, echar de menos la juerga y la noche cacereña, echar de menos sus rincones, la maravillosa montaña, los Barruecos y otros muchos lugares del centro y norte de Cáceres… además de todo eso… echo de menos el centro deportivo de El Perú.

Aquí hay gimnasios, pero los que son pequeños no me hago, y los que son grandes… son un caos en tarifas, en instalaciones, en horarios y en personal, que además no está lo suficientemente formado. Por todo ello echo de menos ir a clases de ciclo, porque había profesionales dando unas clases propias del mejor entrenamiento, de una calidad técnica muy alta. Recuerdo incluso una de las monitoras cuyas clases no me gustaron al principio. Después de 3 clases seguían sin gustarme, yo pensaba que era porque eran muy diferentes a las clases del resto de monitores, que no estábamos hechos. Pero luego ves vídeos de spinning en gimnasios americanos, con rap, hardcore, techno, rock… y te das cuenta de que el problema es de uno mismo, que la clase es tan técnica que no estás preparado. Unos 2 meses después había avanzado lo suficiente como para poder seguirla, y ahí… estalló la magia porque es cuando realmente disfrutas.

Y como este gesto podría citar cientos, desde máquinas de todos los tipos hasta clases cómodas, puntualidad, nivel técnico… y una música excepcional. Realmente disfrutaba las clases deportivas de este centro en Cáceres. Y lo apreciaba, mucho, pero ahora aquí en Villanueva lo echo aún más de menos.

Se acerca el verano y… en fin, toca correr por los caminos de los canales y hacer mucha bicicleta, ir a Orellana algún día que otro y aprovechar la proximidad con otros pueblos para conocerlos… sin Perú, sin esas clases magistrales. Se hará complicado.

De vez en cuando hay que dar las gracias también. Cuando la gente es profesional y se dirige bien un centro… es lo que hay, se dice. Gracias por estos años de entrenamiento, gracias por todos esos ratos.