La estafa del seguro y de los talleres de lunas

Ojo… pero estando en la Tierra. En efecto, hay una estafa que lleva varios años sobre nuestras vidas y que la verdad siento no haberla escrito antes porque alguno/a de los que vais a leer esto os tirareis de los pelos, pero bueno lo importante es mirar a futuro y que no os la vuelvan a liar. Os cuento mi caso y lo vais a ver claro.

Allá por 2010 comencé a trabajar en Balumba en Sevilla, una aseguradora relativamente joven y que ahora ha lanzado su segunda marca QualitasAuto (si, son la misma pero con diferente nombre) y, posiblemente, hayan sido los 6 meses que más me enseñaron en toda mi vida, tanto en lo personal como en lo profesional en un tipo de empresa con un diseño organizacional y una filosofía que no había visto nunca, por algo estaban entre las 10 primeras de las mejores empresas para trabajar en España, una filosofía totalmente distinta que no he vuelto a ver. Pero de esto hablaré otro día, lo que quiero decir es que estaba ampliando el sistema informático de una aseguradora con 4 millones de clientes y vi muchos casos de todo, aprendí mucho de todo lo relacionado con coches y seguros como os digo.

Unos meses después, cuando retorné a Cáceres, se me rompió por primera vez la luna de mi coche. Llamo al seguro y me ofrecen varios talleres, entre ellos uno que había por La Madrila llamado Don Parabrisas y que ya no existe (le han cambiado el nombre). Entre los alicientes que me ofrecen es que si lo llevo a la casa oficial la reparación tardaría más y en estos otros talleres concertados me lo harían en uno o dos días como mucho. Bien… acepto sin problemas, ya que entiendo que haya talleres concertados y me cae más cerca uno del centro que llevarlo al polígono al oficial.

Y aquí empieza la odisea. Suelo ser bastante cuidadoso con todo, suelo guardar fotos y datos de casi todo, por aquello de curarme en salud. Las lunas de los coches vienen con unos símbolos de aislamiento lumínico y acústico, que tienen unos niveles indicados, y un número de modelo y/o de serie. Estos números son importantes y es clave el guardarlos, el anotarlos y, aún mejor, echarles una foto. Pues bien, si le echais una foto la forma que tendría cualquiera sería poner un papel blanco por una parte y con la cámara (con flash si estás en el garaje) le haces la foto y listo. Pero… y aquí viene la clave de todo, si la luna es la que viene de fábrica, cuando compras un coche nuevo, refleja toda la luz del flash y no se ve absolutamente nada, solo una mancha del flash rebotado y nada más, como si le echas una foto a un espejo, igual.

Voy al taller… aún sin saber nada, ni percatarme siquiera… les dejo el coche y cuando voy a recogerlo unas horas después, a media tarde en invierno, salgo que veo los semáforos podría decir que el doble o el triple de luminosos. ¿Qué pasa aquí? Llego al garaje, miro la luna y faltan los símbolos de aislamiento acústico y luminoso, solo un número de serie y la misma marca que el anterior (Sant-Gobain Securit). Y ahí ya caigo… le echo una foto de la misma forma que al original y no refleja luz ninguna, salen todos los números perfectamente… ¡me acaban de estafar! Llamo al taller, se lo cuento y me dice que es la misma marca, les amenazo con hablar con el seguro y denunciar. Me dicen que puedo hacer lo que quiera, que la luna es igual y que a ver si me van a denunciar ellos por difamación. Quedo en pasarme al día siguiente y nada más colgar llamo al seguro, donde me indican que puedo solicitar un peritaje: si llevo razón perfecto pero si no tendría que pagar unos 50€ por el mismo ya que no llevaría razón. Me quedo con la información para hablarlo con la almohada y decidir en frío.

Al día siguiente voy al taller a media mañana con un plan muy estudiado: mi objetivo es traerme la luna antigua. La negociación siempre lleva altibajos, hay veces que hay que calentar la situación para subir la apuesta, para agobiar a la otra parte, y otras que hay que enfriar todo para aliviar la situación y salir, y esto admite tantas variantes como situaciones pueden darse. La negociación es un arte y entra en conflicto con la moral y la ética, por eso solo hay que negociar con extraños y nadie más, es muy peligroso entrar en esos juegos. Llego al taller, les empiezo a pedir explicaciones, me dicen que es la misma marca de lunas y que puedo hacer lo que quiera, momento en el que ya están gerente y dos trabajadores diciéndomelo en voz alta. La gente no se pone tan nerviosa cuando llevan razón… a por todas: quiero una hoja de reclamaciones! La completo y escribo hasta en el margen, todo con detalle, y le empiezo a decir que dónde está la luna que quitaron que es mía. Me dicen que la han tirado, que cómo van a tener eso ahí… y lo pongo también en la hoja de reclamaciones, qué derecho tienen de tirar una luna que es mía. El asunto sube a un “si quieres llamamos a la policía a ver si la luna me pertenece o no”. Llegados a este punto ya está agobiado y me dice que va a mirar si está la luna ahí todavía. Vuelve al momento y me dice que me la lleve si quiero, que así le evito el tener que ir a tirarla, un gasto menos. Cojo la luna, echo los asientos hacia adelante, la monto en el coche y me voy.

Ya tengo la luna que era lo que quería. Al salir del taller hago un par de fotos y se las envío al seguro y al rato llamo para solicitar el peritaje. Todavía no se si llevo razón o esto es normal… pero de perdidos al río.

La historia va llegando a su fin. Al día siguiente viene el perito, le saco la luna vieja y le explico el tema de las fotos con flash, lo cual repetimos. Y… efectivamente, hay una estafa y me cambian la luna de nuevo porque al taller de La Madrila no le van a pagar la reparación. Esta vez me voy a la casa oficial (de la cual tampoco te puedes fiar, no os fiéis nunca…) y me la reparan en 5 horas y con la luna original. Vuelvo a ver los semáfotos sin deslumbrarme y a no escuchar el ruído del motor ni de los coches fuera. Vuelvo a disfrutar de mi coche.

Por tanto… conclusiones y recomendaciones:

  • No te fies de tu seguro, ni de los talleres que te recomienda con motivos tan dispares como que te lo reparan antes o que te darán un mejor servicio: nadie da duros a pesetas
  • No te fies del taller, sea éste oficial o no, pues si pueden ponerte piezas usadas o más baratas te lo van a hacer sin más. Por supuesto hay talleres donde si que trabajan bien, yo conozco un par de sitios en Cáceres donde los dueños son personas éticas dentro y fuera del negocio, y espero no quemarme cuando digo que son muy buenos y hacen uso de una profesionalidad exquisita. Pero no todos son así.
  • Haz fotos de todo, especialmente de las lunas: utiliza el método este del papel, echa una foto con flash en un lugar oscuro (a oscuras mejor) y luego sin flash a la luz del día para guardar los datos que vienen impresos
  • Si te tienen que cambiar la luna no te importe advertir al del taller de que tu primo es perito, de que ya denunciaste una vez y de que sueles estar muy atento a estos detalles, que te aseguren qué es lo que van a reemplazar y con qué
  • Asegúrate de que no tiran la luna reemplazada hasta que des el ok a la nueva. Si eres un desconfiado… pues bien, lo eres, pero es tu coche y son 5 minutos. Haz las cosas bien.
  • El seguro no te estafa, solo te recomiendan talleres concertados. De las malas prácticas de los talleres concertados no son responsables las aseguradoras, entre esas partes solo hay acuerdos basados en precios y todavía no hay acuerdos basados en otros indicadores como calidad
  • Y, por último, cuando en la radio te dice CarGlass que “gracias a tu seguro de coche la reparación puede salirte gratuita” te están tomando el pelo para colarte la palabra “gratuita” en el anuncio. No te digo que CarGlass haga las cosas mal, solo el anuncio te toma el pelo, pero ten cuidado y sigue todos estos pasos. El taller que me estafó no era CarGlass si es la duda que te asalta después de toda esta parrafada.

Si tras leer esto estás esperando a mañana para bajar al garaje y revisar la luna de tu coche… tienes un tiempo para presentar hojas de reclamación y denuncias, así que si decides seguir adelante quizá te baste con conseguir una luna original de tu modelo (algún familiar que tenga un coche igual, o amigo… y en última instancia ve al concesionario y pídeles que te dejen echarle la foto a la luna explicándole el asunto). Nada más… espero que toméis buena nota, que os sirva de algo, y buena suerte!

3 replies
  1. Juan Pablo
    Juan Pablo says:

    Pues claro que es así, las compañías de seguros hacen más negocio con que un asegurado se de un golpe que con la prima que cobran, me explico.

    Cuando hay una colisión con un vehículo de otra compañía se gestiona el parte de siniestro de forma automática en muchos casos, la compañía del culpable le paga a la del perjudicado, sin mirar el coche, un módulo de 850 euros que está estipulado entre las compañías.

    Luego el perjudicado lleva el coche al taller, lo mira el perito o fototasación, bajan todo lo posible la valoración de la reparación, eso es lo que le pagan al taller y la diferencia hasta 850 euros se la queda la compañía, negocio redondo.

  2. Jesús M
    Jesús M says:

    Por parte de los seguros ninguna. El título no es “la estafa de los seguros”, es “la estafa de los seguros y los talleres de lunas” porque los seguros son parte necesaria, aunque no culpable, en esta estafa. Es casi un requisito que sea una sustitución de luna cubierta por un seguro para que el taller en cuestión tenga opción a esto, si es una reparación pagada seguro que se mirará mucho más la calidad de la pieza repuesta. Es por esto que el título sea ese, espero haber resuelto tu cuestión.

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