Monago saca pecho

Ayer pude sufrir una reunión de alto nivel en el Hotel Sheraton en Lisboa. Se prometía la asistencia de Monago al almuerzo (porque los políticos almuerzan, no comen) y los ya invitados empresarios portugueses y españoles; y lo que en un principio era una misión comercial inversa se convirtió en una manipulación política absoluta. 

No me voy a explayar contra los políticos, a los cuales les guardo el mayor de mis odios culturales, sin excepción ni renuncia a crítica alguna, pero si he de decir que vaya dos personajes guardan Extremadura. Por un lado Vara, al cual escuché en charlas durante varios años cuando trabajaba como técnico (o cuando hacía las funciones de gerente) en el Cluster TIC, y siempre era lo mismo: un discurso plagado de complejos anquilosados y guardados durante años con frases como “hemos sido los últimos y estamos poniéndonos al día”. Pues si hemos sido los últimos ha sido por la culpa de tu Ibarra del alma, cuyo mandato parecía sacado de La Caverna, propio del mejor tiempo en el estado koreano. Que exista un líder que no permite adversario alguno porque utiliza medios y palabras para descalificar todo brote que crece al amparo de una sociedad sana como la extremeña no es un signo de líder; Ibarra, sinceramente, fue el boceto de un Chávez, con sus aspectos buenos y malos, pero que obstruyó durante mucho tiempo la mente de esta tierra donde sólo se escuchaba “tradición” y de la que tanto hablan Vara y Monago pero que tan poco salvaguardan porque obligan a sus gentes a salir fuera con sus políticas desencaminadas.

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