La mina: los héroes no suben alto

Si algo caracteriza a los héroes es que no se hacen notar. Yo no soy ningún héroe, no soy persona siquiera, no soy nada, un inerte con algo de vida como la inmensa mayoría; uno más. Si algo caracteriza a los héroes es que existe este mismo plural de la palabra héroe, y eso es una garantía de que a lo largo de los años ha habido más de uno. Los plurales en algunas lenguas constituyen una sólida base para construir el singular. En otras simplemente están, pasan desapercibidos; nacen, mueren.

No a menudo, sino casi siempre, pasan desapercibidos, y eso los caracteriza. La medida de valor de un héroe, de un justo como acostumbra decir Reverte, está formada por ese conjunto de aspectos intangibles que mejoran alrededor, en el ambiente, en las personas que le rodean. Se mide por el número de buenas noticias que ocurren sin ser él el protagonista, por el número de guerras ganadas a costa de serle hundida la espada en el costado; por el número de paces que ha firmado con su sangre en un haman, una noche, estrellada, en silencio en medio de la más absoluta calma. No es casualidad que uno se encuentre en medio del desierto con el enemigo, no es una búsqueda desalmada o ignorante. No es aventura fácil ni pública. Es un cuento bien aterrizado con un protagonista duro, sensible y con valor.

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