Historias de viajes para no dormir

Ya estamos con el viciado tema de los instantes… que si cuánto duran, qué deben tener, cómo se llega a ellos. Cómo de intensos son y cómo se sale de ellos. Los viajes son sucedáneos del gen anti-muerte. Cuidado, no viajes mucho tampoco, puede que la propia Tierra te parezca ya un lugar demasiado pequeño. Da igual, tu que estás leyendo esto, lector, te vas a morir en unos cuantos años. Vivir obsesionado con la muerte es vivir centrado en la vida. Tómese obsesionado como un período de nuestra historia: el gótico. Y otros muchos. También hemos tenido Renacimiento. Y en 400 años de sangre y Borgias tuvimos en Florencia tanto arte, tanto Renacimiento… tanto legado… que, sin duda, uno se pregunta qué pasó en 400 años de una paz duradera en Suiza sino que la creación de un simple reloj. El tiempo en calma versus la pujanza estratégica y repleta de pasiones y poder.

Florencia es un lugar increible. Cenar cualquier cosa en las escaleras que dan acceso al mirador, entre tanta gente, teniendo una vista completa de la ciudad y mientras el sol se pone por el peculiar horizonte… es algo indescriptible. Estuve ya dos veces en Florencia, y es un auténtico placer empaparse de esas calles de día y de noche, de cenar y salir de fiesta por allí… es algo muy bueno.

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