“Anticafé”, el lugar donde no pagas por la consumición

¿Qué hay más preciado que el tiempo? Hasta que no pasen unos años y el tratamiento del envejecimiento gane la batalla a la muerte… probablemente la respuesta es nada. ¿Entonces por qué pagas por los productos en vez de pagar por el tiempo? Puede que pienses que pagar por los productos es lo lógico, pero si piensas que los mercados funcionan así es que tienes demasiados sesgos cognitivos en tu cabeza.

Por favor, vuelve a la raíz de todo, a lo más natural, a ese momento de la historia donde el trueque no existía. Pues eso tan antiguo, traducido a un nuevo modelo de negocio nacido en Rusia hace ya unos años, está triunfando ahora en Reino Unido. El café es para muchos la búsqueda de un ambiente más que el consumo de un producto. Es la compañía, la pausa, la conversación. Estamos en un anticafé en París y no hay ningún elemento que invite a dejar el espacio como ocurre hasta ahora, donde mesas y sillas incómodas no son más que marketing orientado a provocar una alta rotación y, por tanto, una maximización de beneficios a costa de acortar esos tiempos medios de consumo del cliente. Aquí no, aquí se paga por el tiempo, no se paga por el producto, no se paga por el café. Como dice el slogan de algunos de ellos: “paga por el tiempo, todo lo demás está incluido”.

Por ejemplo, en este café de París la primera hora cuesta 5€ y las horas sucesivas este precio va decreciendo. Quedarse todo el día son 20€. Cuando dicen que todo lo demás está incluido se refieren a que por ese precio puedes beber café, té, refrescos… y también comer y navegar por internet con banda ancha. En Gran Bretaña los anticafés reflejan el mismo ambiente que aquí en París, una mezcla entre vintage café y un toque de coworking que quizá no termina de cuajar, pero que

El concepto de vintage se codea con el concepto de economía verde circular (no, no es el de Guillermo Fernández Vara, éste nunca hizo nada por la ecología en Extremadura, lo más que ha hecho ha sido destrozar un entorno natural como Valdecañas). En París, estos alimentos procedentes de la economía circular, alimentos ricos (nourriture riche, en francés) según su propia jerga y que son cultivados en un radio máximo de 40 km. Por alimentos ricos se refieren a aquellos que conseguirían una muy buena nota si los examinamos desde los puntos de vista sanitario, social y medioambiental. Es este concepto el que aún no está instaurado en Extremadura pues los políticos utilizan los medios a discreción para hacer campaña política en vez de para mandar mensajes sociales y responsables que mejoren la vida de los ciudadanos. Vara y Monago, dos políticas de vergüenza. ¿Y el resto de grupos políticos? Pues igual, más de lo mismo, políticos de tercera, y ellos saben sus carencias, tienen miedo, y no me extraña que tengan miedo porque se les ve que no tienen ni la menor idea de nada, no están formados.

Pero volvamos al tema… El cocinero responsable de estos tentempiés, alimentos ricos, Arnaud Daguin, un chef distinguido con una estrella Michelin, nos habla de su compromiso con el cliente: no añadir aditivos, utilizar siempre productos de temporada y trabajar con productores que apuesten por la agroforestería.

Los anticafés tienen origen ruso, allí el concepto se conoce como Tsiferblat, donde también se paga por el tiempo y no por la consumición. En Europa el concepto fue importado por un estudiante ucraniano, Leonid Goncharov, que decidió crear en París el espacio que él necesitaba y buscaba, y que hasta ese momento, en 2013, no existían, un lugar donde conocer gente y pasarlo bien, un lugar donde no sentirse culpable por quedarse más de una hora tras haberse bebido el café. De hecho, en París hay ya 3 anticafés, 1 en Roma y se anuncian otras 50 nuevas aperturas por Europa en los próximos tres años a través de un formato de franquicia.