Aprendiendo de AIDMOTEX

En la primavera de 2011, otro compañero y yo pusimos en marcha un proyecto para potenciar la formación de los recursos humanos del sector tecnológico de Extremadura. El proyecto se articulaba a través de la creación de una asociación, AIDMOTEX, cuyos objetivos se resumían en uno sólo: formación de universitarios en el desarrollo de aplicaciones para móviles y fomentar la competitividad de las empresas tecnológicas extremeñas para, por tanto, hacer más competitiva a la región en materia de competencias tecnológicas.

Algo más de un año después, y de manera interna, es obligado hacer una revisión de las previsiones. Sin duda, no se han cumplido: la asociación se ha desmontado.

En España está mal considerado que algo no funcione. En otros países, simplemente esto vale de ‘expertise’ del emprendedor, y es eso precisamente lo que quiero dar a entender aquí. Cuando algo, ya sea producto, servicio o proyecto como tal, no funciona, siempre hay que identificar las causas que no llevaron a los objetivos previstos. Y cuando se alumbran las causas, todo cobra un sentido lógico del cual se puede aprender mucho.

Lo primero es agradecer a todos los que nos escuchásteis, que fuísteis muchos y con mucho apoyo. Agradecer especialmente al CESJE, a cuyas personas les debo tanto, excelentes profesionales a los que siempre valoraré, así como a IDENTIC, un organismo que no ha parado de identificar y desarrollar imaginativas innovaciones a todos los niveles y de los que siempre es agradable rodearse. Agradecer también a otros profesionales por esos cafés de mediatarde en estaciones de tren, restaurantes y cafeterías céntricas de nuestras ciudades extremeñas, porque siempre es agradable vuestra compañía y de eso no debéis dudar nunca.

Por supuesto, no voy a reflejar aquí todas las causas, ya que hay algunas que quedan para mi de manera interna, eso pasa con cualquier proyecto. Si que quiero dejar algunas recomendaciones:

  • Encontrar los apoyos ideales. Pienso que fue un acierto comenzar sin organismos oficiales, aunque fue un gran impulso el apoyo de CENATIC, eso es algo que habrá que agradecer siempre, así como del CESJE. Pero, por otro lado, fueron muchos los opositores por parte de la Universidad de Extremadura (UEX). Es normal, si la asociación veía la luz (y funcionaba) ellos se quedaban sin parte de su negocio. He de decir aquí que muchos departamentos de la Universidad no funcionan con la filosofía de ‘universidad’ si no más bien como un ente puramente lucrativo a efectos de relación y formación con los alumnos. Cuánto más dinero se recaude mejor van las cuentas y eso es lo que importa, da igual que Extremadura esté en el último lugar en el IDH (Índice de Desarrollo Humano). Pues que sepan gran parte de los profesores de la Universidad de Extremadura que esto es gracias a ellos. Por supuesto, hay que salvar a otros muchos que se toman su trabajo de formar alumnos con total profesionalidad y vocación. Cada uno debe atender internamente a ese fuero de clasificarse en uno u otro grupo, y además sin sentir acritud ninguna, faltaría más que uno se autoclasifique y encima le guarde rencor al autor de un artículo que le pide que haga, simplemente, una introspección.
  • Elegir a un grupo de trabajo ideal. Es importante involucrar a personas que abanderen valores sociales. No siempre debe estar primero lo personal, a veces hay que abrazar iniciativas sociales. Unos irán a los comedores sociales a hacer de voluntarios y otros escogemos dedicar parte de nuestro tiempo a formar a personas en tecnología, que es de lo que uno controla. Todo está globalizado, y si las empresas mejoran, Extremadura mejora, y se innova más a todos los niveles, y todo redunda, o debería redundar (no siempre es así, lo se), en una mejora global. Cuando una persona antepone lo personal a una iniciativa solidaria, sin motivos de fuerza mayor más allá de lo habitual de la vida de todos, no puede hablar de socialismo ni abanderar su discurso y, por supuesto, no quiero a gente así en mi equipo. Por todo esto, en este punto uno cree que se cometieron fallos de no saber involucrar a la gente en un proyecto ilusionante y atractivo como lo era este de AIDMOTEX, porque de verdad merecía la pena. En muchas ocasiones hay un objetivo latente a todo: reunirse en torno a un proyecto común para disfrutar llevándolo a cabo todos juntos.
  • Profesorado anquilosado y anquilosante. Numerosas fueron las reuniones mantenidas en largas tardes de invierno con profesores de la UEX y con profesores de los Centros Ágora y Tellez de Cáceres. Desde la primera reunión uno contempla atónico y con un estupor superior cómo los profesores de estos centros promulgan técnicas formativas de hace medio siglo, aún siendo del sector tecnológico. Más de diez llamadas en algunos casos para mantener una reunión en la que la consigna era “si nos ayudas, formamos desinteresadamente y gratis a tus alumnos en desarrollo sobre Android”. Diez llamadas a un director de un centro y explicárselo una y otra vez para que lo entendiese. Torpe no es la palabra, es la siguiente. Resultado: chicos que podrían haber encontrado un futuro, haber aportado un valor añadido a sus competencias profesionales, se ven abocados a insertar en sus currículums la misma coletilla de todos los demás, sin aportar nada ni nuevo y, ni mucho menos, de lo que las empresas necesitan ahora.

Además de estos, otros muchos errores, unos sobre los que hay que hacer autocrítica, y aquí está, y otros sobre los que habría que actuar, bien a quién le corresponda o de manera social. No se puede mantener a profesores sin vocación, para los cuales descolgar un teléfono es lo mismo que decir “problemas, mejor no lo cojo”. Que suene un teléfono es una oportunidad apasionante de que alguien te plantee un nuevo reto, y eso deberían entenderlo en los organismos públicos a todos los niveles, pero ya sabemos que es lamentable que no ocurra así; mucho más si se trata de entes de formación.

No quiero cerrar este artículo sin dejar de reseñar a algunos empresarios que, mientras por una mano sueltan varios miles de euros por la otra contactan contigo para que les des dinero o les trabajes gratis. Querer aportar a los jóvenes extremeños no significa trabajar gratis ni aportar dinero a aspectos que, simplemente, tienen un coste de oportunidad extremadamente alto en tiempo (y, por tanto, ROI). Cuando una empresa solicita calidad, normalmente ha de pagarla, y esto hay que entenderlo.

Como punto final: he aprendido mucho de Aidmotex, y esto ya lo estoy aplicando en otros proyectos que, y ahora si, están dando sus frutos.

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