Monesterio y la mina de Aguablanca

Traigo a portada una de las cuestiones que me ronda la cabeza durante los últimos días con motivo de lo que está pasando en Monesterio con un sector en declive como es la minería.Por un lado quiero compartir estas reflexiones previas:

  • En España ha habido y sigue habiendo sectores muy protegidos como son la minería (acordémonos de Hunosa (artículo de ElPaís del 28-dic-1991), de cómo todavía pagamos en la factura de la luz las ayudas al carbón, …) o la agricultura (con las ayudas PAC, con las ingentes ayudas que se conseguían en Talayuela cuando el sector entró en declive (informe EOI de 2004artículo del EPExtremadura del 17-nov-2003), etc).
  • Los trabajadores que se encuentran en sectores en declive deben saberlo, tener clara su situación, y alguien les debe planificar una formación específica para la reconversión de esos puestos de trabajo en otras empresas y otros negocios una vez que haya llegado el punto final de explotación de dichos recursos mineros
  • La minería ha sido durante décadas uno de los sectores en declive: cada vez hay más minas cerradas, cada vez más trabajadores en la calle. Se trata, por puro progreso, de un sector en declive con ciertas excepciones como oro y algunas otras explotaciones
  • Lo que está claro es que un gobierno debe tener una cierta previsión y saber que una explotación minera, y más cuando hablamos de níquel, no es algo para toda la vida y que en algún momento la empresa decidirá cerrarla.

De lo que no hay duda es de que no se puede permitir que cientos de familias pasen de la noche al día a no tener un trabajo, porque supone una pérdida de dignidad terrible, con todo lo que ello comporta. Pero se sabía que cerraría, ¿por qué no se ha formado previamente a esos trabajadores en otros sectores (por qué no ha habido una reconversión del sector, por qué no ha habido esa previsión por parte del gobierno regional)? Resulta más que gracioso ver a los políticos ir a ‘luchar’ a Monesterio, a ‘negociar’ como ellos dicen para que la empresa no cierre… cuando eso es engañar a los trabajadores:

  • La empresa ha tomado la decisión: no solo se trata de beneficios, se trata de que cierra porque tiene otras líneas empresariales (otros proyectos de inversión) con un mayor beneficio, o su estrategia va por otro lado, pero no contempla mantener abierta una mina de níquel en Monesterio y no es una simple posibilidad, es una decisión ya tomada (estamos en las consecuencias ya, no estamos en una fase de análisis de escenarios futuros que pueden darse) y esto hay que entenderlo y deben ser conscientes de ello los trabajadores, no hay que engañarles.
  • La decisión de cierre solo se puede negociar si todos los extremeños (el gobierno regional) pone un taco de manteca encima de la mesa lo suficientemente suculento como para seguir protegiendo un sector durante unos años más: esto es endeudarse, hacer mala política.

Monago, Vara… estos dos personajes deberían haberse preocupado por una reconversión de los trabajadores pero desde hace años. Y lo que no han previsto ni han sabido hacer, porque eso se llama mala gestión, no tiene otro nombre, ahora lo pretenden hacer en dos días, con prisas y bajándose los pantalones, los suyos y los de todos los extremeños, solo para mantener a una empresa en la región con un proyecto inviable y sin futuro: pan para hoy y hambre para dentro de unos meses.

Es vergonzoso que nadie haya dado un golpe la mesa acusando a los políticos de su falta de previsión. Es vergonzoso que los trabajadores se manifiesten del lado de los políticos cuando son precisamente éstos los que deberían haber tenido un plan previsto para que hoy pudiesen abrir nuevos negocios, para que la empresa no pasase de 100 a 0, sino una transformación gradual. Esto ya ocurrió en Talayuela con la reconversión del sector del tabaco, al que se llegó también tarde y mal por parte de Ibarra, pero que fue una situación que se salvó a través de los fondos europeos que hicieron que en cuestión de 5 años se pasase de 3 a 97 casas rurales en La Vera (por supuesto fue una burbuja que muchos aprovecharon para caminar por la frontera de las exigencias europeas y poco aportan a día de hoy a la economía verata a pesar de haber recibido fondos). Pero se hizo porque La Vera podía aprovecharse turísticamente. Y ocurrirá en Monesterio, pero tengamos presente que habrá migración, habrá familias de viaje, habrá muchas dudas y, en definitiva, el no estar ya a día de hoy en la línea de salida. Se tardará… varios años.

En mi opinión, la culpa de lo que está ocurriendo en Aguablanca, por tratarse de un sector minero en declive, por no alinearse con las políticas estratégicas definidas por los gobiernos regionales en sus últimas legislaturas y por el atrevimiento con el que ‘negocian’ Vara y Monago ante situaciones así… por todo esto, en mi opinión, sin duda, se trata de una falta de previsión manifiesta y vergonzosa de estos dos personajes políticos que poco durarían fuera de Extremadura con su política de tercera.

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