Bolsa de Madrid

Política monetaria expansiva del Banco Central Europeo

Una semana convulsa, aparte de las decisiones esperables del Banco Central Europeo, pero agitada por una decisión sin precedentes del Tribunal Supremo que desdice su propia resolución, definitiva y definitoria ésta, sobre quién debe pagar el impuesto de actos jurídicos documentados en la contratación de hipotecas. Ha sido la Sala de lo Contencioso Administrativo de este Tribunal la que había seguido el sentido común de la mayoría de los ciudadanos, pero ha sido la presión bancaria la que ha provocado un retroceso con incertidumbre que ha paralizado económicamente hablando el país. Bancos que no firman hipotecas por decisión propia, y recordemos que las hipotecas es uno de los productos primordiales de algunos bancos, sobre todo los más pequeños, que “enganchan” de algún modo al cliente para verderles posteriormente más productos, como ocurrió cuando Santander se hizo con Abbey en Inglaterra, con una media de 3 productos a clientes y que supuso una estimación de recuperación de la inversión positiva por parte del Santander y que les hizo dar el paso para esa fusión/adquisición.

Por otro lado, y más preocupante, es la imponente bajada en bolsa de la semana, donde son los bancos que no tienen presencia en el exterior (y por tanto, los que más riesgo tienen con este tipo de incertidumbres) los que han arrastrado al Ibex en su caída. Hay incertidumbre y eso provoca rojos en los índices.

Con respecto a esto, me gustaría recuperar aquí un artículo de 2016 (Política_monetaria_BCE) donde se plasman dos teorías sobre la lenta recuperación post-crisis, una de ellas por Juan Fernández de Guevara y la otra por Juan Rallo. Recomiendo su lectura para poneros en situación antes de continuar leyendo mis palabras.

Teorías éstas, si bien, no contrapuestas en su conjunto, si que buscando razones explicativas muy diferentes. Ahora, en abril de 2018, con unos índices bursátiles de movimiento lateral tras una leve caída en febrero aprox. en todas las bolsas mundiales, se espera a junio para observar algún movimiento tanto por la FED como por el nuevo mandatario del BCE, pero en todo caso todos estos movimientos tan esperados se vaticina que pueden ir en la dirección de un incremento de los tipos de interés (la FED ya apunta a entre tres y cuatro incrementos no tan bruscos como el que se espera por parte del BCE a lo largo de 2018).

La teoría de Juan Fernández me resulta más analítica en este sentido, más técnica si cabe expresarlo así, puesto que apunta a preguntas relacionadas con la eficacia, la duración y el riesgo asumido por las políticas del BCE durante la crisis, bajando los tipos de interés y teniendo que asumir ahora un “revólver” sin balas que gastar puesto que es necesario que los tipos de interés suban para volver a tener ese recurso en la recámara ante una eventual nueva crisis; crisis ésta que aún no se podría aventurar por razones de peso como que existen unas previsiones de crecimiento en la Eurozona que se van cumpliendo (o casi, pero no hay grandes desviaciones en estos últimos años) que permiten a la mayoría de los países generar empleo y porque existe también una previsión de inflación y una inflación real que  no es excesivamente alta, que entra dentro de lo razonable (crecimiento con una inflación controlada).

Puede que Juan Rallo me haya conquistado con la idea de que ha habido una condescendencia excesiva por parte de los gobiernos para mantener un sistema productivo anquilosado y que no se ha regenerado lo suficiente por la benevolencia del sistema político (que debería haber sido por propia selección natural: las empresas realmente competitivas debieran haber sobrevivido y crecido, y las no competitivas no deberían haberse mantenido debiendo desaparecer con la crisis), lo cual lastra a su vez un crecimiento que se ve frenado porque se sigue instaurado en el mismo y obsoleto sistema productivo de antes, además de por una libre circulación de trabajadores que aún no se ha completado por la UE (esto no lo dice el artículo pero lo añado yo, en mi opinión aún queda para lograr ese objetivo pues existen muchas restricciones).

Sin embargo, Juan Fernández apunta algo que me parece de suma importancia: ¿qué opciones tienen los ahorradores para mover su dinero? La falta de confianza, a nivel técnico, se traduciría en una falta de incentivos, que puede ser también provocada por una falta de objetivos e instrumentos, de una política fiscal.