Por qué el brainstorming funciona mejor online

En los 80, Peter Drucker predijo que en un futuro no muy lejano la tecnología jugaría un papel principal en el incremento de efectividad de los equipos. Aunque por aquellos años ya estaba en lo cierto, visionario o inteligente, si que es cierto que los equipos aún no han experimentado todos los beneficios de la incorporación tecnológica a su trabajo. Y es cierto, hay un gran objetivo puesto encima de la mesa referente a los equipos virtuales y las herramientas colaborativas, que no terminan de asentarse con fuerza, y no en vano aún “nos juntamos el viernes en la oficina para ver todo eso y cómo vamos en general”. Me pregunto si estamos liberando tecnología por encima de nuestra capacidad de adopción (o adaptación), o tal vez la liberación de tecnología se está basando más en la intuición que en un análisis científico.

Una excepción es el brainstorming grupal, o la técnica que es a día de hoy la más extendida en el entorno organizacional, a pesar de la falta de evidencia de sus resultados y de que lo que si que es evidente es que conduce a una pérdida de productividad. ¿La buena noticia? Que la tecnología puede hacer que el brainstorming funcione, que sea más efectivo, reemplazando las sesiones presenciales por otras virtuales, y esa comunicación oral de las primeras por una comunicación escrita. Esto rompe a día de hoy con el nombre de brainwriting, o brainstorming electrónico.

De hecho, los estudios que comparan la productividad de grupos trabajando de forma física y virtual apuntan que ésta última, la no presencial, genera un mayor número de ideas de mayor calidad y tiene un mayor porcentaje de ideas creativas por persona, así como un mayor nivel de satisfacción con las ideas. Tal y como se muestra en algunos meta-análisis, el brainstorming virtual mejora la actuación creativa, con respecto a las sesiones de brainstorming presenciales, en casi un 50% de desviación típica. Esto significa que casi el 70% de los participantes puede esperarse que lo hagan peor en el modelo tradicional, el presencial, que en las sesiones virtuales.

 

Ventajas de la virtualización

Las ventajas del brainstorming virtual se atribuyen a tres principales razones.

Primero, el brainstorming virtual elimina el bloqueo de producción, el proceso donde los participantes dominantes hablan demasiado, tomando cierto control y/o protagonismo y eclipsando así al resto de compañeros. Esto conduce a una sobrecarga cognitiva e impide una generación de ideas adecuada por parte de los participantes más introvertidos.

En el brainstorming virtual hay una clara relación positiva entre el tamaño y la actuación del grupo, de tal forma que en la tradicional, en las sesiones presenciales de brainstorming, las cosas tienden a ser un tanto caóticas con más de seis participantes. Sin embargo, en online no hay límite real al tamaño del grupo: el coste de tener 5 o 50 participantes es casi el mismo, y además hay un ahorro de costes permitiendo el trabajo en remoto y desde muy diferentes localizaciones. Esto conlleva también otro aspecto fundamental: que el brainstorming virtual es mucho más escalable, lo cual es una característica importante hoy en día, y cada persona incluida en el grupo tiene el potencial de contribuir con más ideas al mix resultante.

Segundo, el brainstorming virtual habilita o fomenta el sentimiento de anonimato ya que las ideas no se atribuyen a una persona específica. Esto reduce la aprensión ante el proceso de evaluación, en concreto puede provocar una reducción de la confianza individual y de al actuación en las sesiones presenciales de brainstorming. El anonimato también significa que las ideas son juzgadas de una forma más objetiva. En las sesiones tradicionales el proceso es tan parcial y político como en cualquier otra interacción en grupos físicos, donde los más “carismáticos” toman ventaja imponiendo su opinión o sobrecargando de opiniones el grupo en detrimento del resto de participantes, aunque las decisiones en democracia son lideradas por uno o dos individuos que lideran.

En contraposición a esto, cuando los miembros de un equipo valoran ideas de forma anónima y sin el conocimiento previo, o el sesgo inicial, sobre el autor de las mismas, la política está fuera de lugar. Un ejemplo de esto es …….., un site que permite a los usuarios enviar de forma anónima mensajes de texto peculiares, que son después valorados, bien o mal, por otros usuarios anónimos también. Las organizaciones harían bien en copiar este proceso: tener un depósito live, real-time, virtual de ideas para nuevos productos, servicios, o procesos, que pueden ser evaluados por otros empleados y, quizá, también por clientes.

Y tercero, si se diseña de forma inteligente, las sesiones virtuales incrementan la diversidad de ideas. En el brainstorming tradicional, estar expuesto a las ideas de otros provoca uniformidad y regresión: las personas más creativas descenderán al nivel medio del grupo. Pero si prevenimos a los participantes de esta exposición a las ideas de otros durante la fase de generación de ideas, el brainstorming virtual alienta a los participantes a ofrecer una amplia variedad de ideas. En línea con esto, los estudios han revelado que el brainstorming individual, donde la gente escribe una serie de ideas en un pedazo de papel, a veces produce más y mejores ideas que el brainstorming grupal. El brainstorming virutal preserva este mecanismo ya que provee un archivo de ideas para el equipo sobre el que navegar en fases posteriores del proceso.

Así, el brainstorming virtual retiene el postulado original del brainstorming tradicional, donde los equipos pueden generar de forma conjunta la creatividad a través del tratamiento de ideas que de forma colectiva producen de un modo informal, que fluye con libertad, con monólogos no dirigidos, en sesiones… pero superando las principales barreras sin haberlo previsto.

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