Snowden

Snowden, un héroe

Vamos a hablar de integridad moral, de propuestas, de política, de trabajo y de empresas. Quizá de todos estos temas el menos apetecible para sacarlo a colación sería el de la política, pero como ahora nos hemos acordado de la madre que parió a más de uno de los que nos gobiernan, pues es obligatorio el paso por dicho tema. Antes de nada, antes de seguir: benditas esas madres que parieron a algunos de los que nos gobiernan, no tenían ni la menor idea de que sus hijos llegarían a donde han llegado, así creo que debemos disculparlas en este primer párrafo.

Está en ebullición un tema del cual aún no sabemos su desenlace. Este tipo, Snowden, tiene claros y oscuros en su biografía. No se puede adelantar que no se convierta en un loco asesino y todas estas buenas palabras que le voy a dedicar se vuelvan en un errático y errado artículo que nunca debiera haber escrito; o bien se convierta en un loco asesino sin asesinar a nadie, que cuántos crímenes, me pregunto, de este tipo, nos habrán hecho creer desde agencias de inteligencia de todo el mundo (y es que este hecho real es lo más parecido a una típica película de espías, de cuando James Bond hace gala de una oblícula mistura de arrogancia e integridad moral, vaya); o se convierta en un perseguido más por demócratas y republicanos, porque en este caso van ambos a por él sin distinción alguna (por fin se ponen de acuerdo en algo, es irónico que sea en esto); o… por qué no, siga siendo un héroe como hasta ahora, un héroe valorado por algunos al que no se le está prestando la debida atención. El paso del tiempo tiene la clave, la respuesta, como en tantas y tantas ocasiones, así que hablemos de esta persona torpemente perseguida.

Edward Snowden, que así se llama el héroe, ha puesto en jaque al mismo Obama a través de la publicidad de detalles y datos críticos del programa PRISM de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional, de USA). Y es que cuando te ponen en jaque es que has hecho algo mal, o se han empeñado mucho en decir que has hecho algo mal aunque lo hayas hecho bien. Yo empezaría por hacer una distinción moral en el tipo de trabajo desempeñado, que a veces se nos olvida. Y es que, repitiendo, no es lo mismo trabajar en una empresa con secretos que afectan al proyecto y a la libre competencia (excluyamos sector financiero y otros certeros casos) que trabajar en lo público con secretos que afectan a personas, a su intimidad y seguridad, a su propia integridad y derechos humanos y sociales. Cuando trabajas en una empresa qué menos que no reveles secretos de tu trabajo, eso es lealtad y hay que mantenerla por encima de todo. Jamás se debe plantear uno dejar de respetar a su empresa, lo contrario tiene un nombre y es traición. Traición logística, traición de marca, traición de negocio. Traición de producto, de servicio, de marca en definitiva, de secreto empresarial. Esto es una verdad casi absoluta, salvo… cuando lo que haces es moralmente incorrecto.

Te puedes declarar objetor de conciencia, pero no sólo con las fuerzas armadas, si no con cualquier trabajo. Si tu trabajo está relacionado con manufacturas de derivados del hierro y entra un pedido de bombas con destino Israel, puede que estés en tu derecho moral de despedirte si no estás de acuerdo con eso, por múltiples motivos, puede que sea tan simple como no querer participar en la guerra, ni directa ni indirectamente, ni fomentar de ninguna manera posible estos actos. Tu bomba le arrancará brazos y piernas a alguien, cuando no la cabeza de cuajo. Puede ser normal que tengas inquietudes de paz, no es ninguna tontería. El dilema moral está servido. Disonancia cognitiva que se llama también, con muchos matices, no es lo mismo ni abarca a todo el dilema, pero es una buena aproximación psicológica al tema.

Psicología aparte, el dilema mostrará el tipo de persona que somos. Cambiemos el trabajo de fabricación de bombas por uno en la administración pública, con mucha responsabilidad sobre el devenir de la vida, y las condiciones de la misma, de muchas muchas muchas personas. Esto implica el tener en nuestra mano dinero para orientarlo debidamente a la mejor opción de progreso de entre las que sean factibles, buscando siempre un equilibrio social, sin dejar de lado a nadie ni perjudicar a nadie tampoco, con igualdad de oportunidades. Imaginemos ahora que alguien está viendo pasar dinero de un lado a otro, sin ser aprovechado, sin usarse debidamente, con pequeños o grandes (o enormes) agujeros negros por donde se ha ido el dinero y cuyo uso, por tanto, no ha revertido adecuadamente en un progreso palpable para las personas. Al final, en resumen, malgasto de dinero, versar mal el gasto público. Malversación de fondos públicos, que está tipificado ya hombre, que había tantos ladrones desde tiempo inmemorial que no sólo nos hemos acostumbrado a ellos, sino que también nos hemos acostumbrado a permitírselo, a tolerarlo, y hasta a defenderlo según si comulgan o no con nuestro signo político.

Pero cuando tu jefe malgasta el dinero, tu… lo ves. Lo palpas, lo tientas, lo sientes, lo interiorizas, lo retuerces en tu cabeza, y hasta le pones nombre. Lo justificas (gran error, no hay justificación para eso). Además, cuando tu ves al jefe o a la jefa, si tu eres jefe o jefa, otros te ven a ti. Desgraciadamente, la administración pública es un organigrama jerárquico en el que los de abajo se escudan en que son unos mandados y los de arriba en que sus decisiones son estratégicas (para justificar el pobre o nulo conocimiento, el profundo desconocimiento, que tienen de la realidad que hay en la calle). Algunos políticos, a modo de inciso, lanzan palabras al viento para comulgar con el pueblo. Ojo, no hay nada peor en esta vida que un espía recabando información para su propio beneficio (nada peor que un político que se cree parte del pueblo y que lo lleva con decididas palabras a una batalla sin haberle fabricado unas armas buenas antes). ‘Yo he sido nombrado por el pueblo’, ‘el pueblo me ha elegido’ y ‘represento a la mayoría’ son las frases habituales para justificar decisiones ante coyunturas (que siempre las hay). Otro día hablamos de esto, no nos desviemos, que en esa dirección podemos navegar durante días e incluso años.

Y cuando tu jefe malgasta el dinero significa que no vale para ese puesto, que debería estar desempeñando de puta madre cualquier otra profesión, menos esta de político, porque… hijo… ni estas preparado ni tienes la intregridad moral que tienen los líderes. (Hablamos de líderes en general, que nadie me identifique con un líder, los que me conocen ya saben que no lo soy, que escondo bastantes veces la cabeza, como todo hijo de vecino; pero que quede aclarado esto). Ese tipo que te dirige en el trabajo, al cual ves en reuniones y te dice lo que debes hacer, y que tu sabes que malgasta o incluso roba, no se merece su puesto. Tu tragas porque necesitas el trabajo, porque… eres un mandado al fin y al cabo, y si quieres ser algo en esta vida tienes que pasar por el ajo. No te preocupes, no todos somos héroes o heroínas.

Edward Snowden, un tipo nacido en el 83, que vivía con su novia, en Hawaii, cobrando 200.000 dólares. Así era la vida de este tio hasta hace unos días: cómoda, muy cómoda. Un excelente trabajo en la NSA, con una edad como la suya. Un excelente futuro, unos excelentes trajes, unos excelentes viajes y una excelente boda. Pero el tipo, en su cabeza, decía “No quiero vivir en una sociedad que hace este tipo de cosas… No quiero vivir en un mundo donde se registra todo lo que hago y digo. Es algo que no estoy dispuesto a apoyar o admitir.” Y yo te pregunto (y me pregunto)… ¿harías lo mismo? Ya te lo digo yo, no. Porque no eres ningún héroe, eres un tipo mediocre que tiene por norma agachar las orejas. Cuando digo tu, para que nos quedemos más tranquilos, no somos los de la empresa privada, sois los que trabajais en la administración pública.

Y cito textualmente:

Los diarios The Guardian y The Washington Post hicieron pública la identidad de Snowden a petición suya, días después de la filtración. Explicó así su razonamiento para renunciar al anonimato: “No tengo intención de esconder quién soy porque sé que no he hecho nada malo”.

 

“No hice nada malo. Soy un convencido de que deben ser los ciudadanos los que decidan sobre el poder que le otorgan al Estado y no un burócrata de turno.”

 

Y esto lo resume todo. Quién ve algo extraño en la administración pública tiene la obligación moral y social de denunciarlo públicamente, porque es dinero de todos.

A veces, con todo lo que ocurre a nivel de Bárcenas, Urdangarín, Blesa y muchos otros… me pregunto qué hace la fiscalía en Extremadura, porque no ya por estadística que debe haber algún caso así en nuestra región, si no que hay muchas lagunas en muchos temas, y a mi no me salen las cuentas. Tengo preguntas, muchas preguntas, que confío en poder realizárselas alguna vez a algunas personas.

Así que… e ironizando, dejen de echarle la culpa a Monago o Vara, o a los consejeros que han ocupado u ocupan en la actualidad cargos de relevancia en esta región, porque la culpa no es suya. La culpa es de los que trabajáis en algunas administraciones públicas y en otras tantas empresas públicas (que las completan) y administraciones regionales y nacionales residentes en la región también. ¿La culpa de qué? La culpa de unas dudas generalizadas en la sociedad extremeña agravadas por causa de la crisis y acerca de por qué se han hecho tan mal las cosas, dónde se ha ido el dinero en estos años, se han hecho las inversiones correctas, en qué se han basado, por qué nuestros jóvenes no se han formado correctamente, por qué se les sigue formando en obsolescencia para no poder competir con otras regiones, etc etc.

Edward Snowden es, a día de hoy, un héroe, es un ejemplo de humildad, de valentía, de integridad como persona. Le persiguen para juzgarle y se baraja o pena de muerte o cadena perpetua. Cambió su cómoda vida por la verdad, porque no aguanta a tipos que hacen cosas que no deben y que afectan a personas que desconocen lo que ocurre realmente; y ahora no tiene nada. Ir vestido con traje y corbata no siempre es sinónimo de honestidad, ni ir vestido sin traje, tampoco lo es. Si algo he aprendido en Extremadura durante estos últimos años es a mirar con mis propios ojos, a no creerme nada, absolutamente nada, de lo que me dicen (que todo el mundo habla mucho de terceros y ninguno con ellos delante; si no le das la oportunidad de defenderse y de explicarse, simplemente eres un cobarde contando mentiras), y a pensar con la propia cabeza, que para eso está. A veces contemplo el ritual de formas caballerescas de las que se han apropiado villanos, y resulta inmensamente gracioso, y a la vez indignante. Me merece más respetable un mendigo con las ropas viejas que algunos de los que nos dirigen, que a saber qué… Aquí paramos ya venga, que ya habrá tiempo de hablar y comentar todo 🙂

PD: la oportunidad de defensa de los citados empieza, como es lógico, con un comentario aquí; hablemos, me gustaría conocer razones y darle más luz a todo esto, que seguro que las hay, porque soy el primer interesado en hablar de temas más positivos y fructíferos.

Actualización 1 (25-jun-2013).- Amnistía Internacional expresa su opinión de forma clara: “No debe perseguirse a Edward Snowden por denunciar irregularidades”.

Actualización 2 (6-jul-2013).- Snowden should be rewarded as a hero, say LP poll respondents (Libertarian Party website)

Actualización 3 (12-jul-2013).- “Hola, me llamo Ed. Snowden. Hace poco más de un mes tenía una familia, una casa en el paraíso…”. Tremendas palabras a través de Wikileaks.

Actualización 4 (1-ago-2013).- Rusia concede un año de asilo a Snowden

Actualización 5 (28-ago-2013).- Fidel Castro elogia el valor de Snowden y desmiente que no concediera asilo

Actualización 6 (25-oct-2013).- Snowden tiene información de la recogida de datos de EE.UU. sobre Rusia, Irán y China

Actualización 7 (25-oct-2013).- El colaborador de Snoden: “La NSA espió a España. Tenemos todos los datos”.

Actualización 8 (25-oct-2013).- Las revelaciones de Edward Snowden, un seísmo planetario

Actualización 9 (27-feb-2014).- Millones de transmisiones de webcam de usuarios de Yahoo fueron interceptadas por NSA y los servicios de inteligencia británicos

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